Cuatro productos de calidad diferenciada y un solo bocado. El Pan de Cruz de Ciudad Real con IGP, de corteza marcada en aspa y miga prieta, es la base perfecta para sostener el Ajo Morado de Las Pedroñeras con IGP confitado lentamente hasta volverse dulce y untuoso, el punto salino del Queso Manchego con DOP y el dulzor floral de la Miel de La Alcarria con DOP. Sencillo en su técnica, rotundo en su resultado y profundamente castellanomanchego: ideal como aperitivo, para un picoteo entre amigos o como entrante de una ocasión especial.
Ingredientes
8 rebanadas de Pan de Cruz de Ciudad Real con IGP
2 cabezas de Ajo Morado de Las Pedroñeras con IGP
200 g de Queso Manchego con DOP semicurado
2 cucharadas de Miel de La Alcarria con DOP
200 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra con DOP de Castilla-La Mancha
Un puñado de Nueces de Nerpio con IGP
Unas ramas de romero o tomillo fresco
Sal en escamas
Pimienta negra recién molida
Elaboración
Comenzar por el ajo confitado, que puede prepararse con antelación. Separar y pelar los dientes de Ajo Morado de Las Pedroñeras con IGP, retirando el germen central para suavizar su sabor. Colocarlos en un cazo pequeño, cubrirlos por completo con el Aceite de Oliva Virgen Extra con DOP y añadir una rama de romero o tomillo. Confitar a fuego muy suave, sin que el aceite llegue nunca a hervir, durante unos 25 o 30 minutos, hasta que los dientes estén tiernos, dorados y se deshagan al presionarlos con un tenedor. Retirar del fuego y dejar templar en el propio aceite, que quedará perfumado y podrá reservarse para otras elaboraciones.
Cortar el Pan de Cruz de Ciudad Real con IGP en rebanadas de un centímetro de grosor aproximadamente y tostarlas en plancha, sartén u horno hasta que adquieran un bonito color dorado y una superficie crujiente que contraste con su miga tierna. Aún calientes, pincelarlas ligeramente con el aceite del confitado para potenciar su sabor.
Aplastar unos dientes de ajo confitado con el dorso de un tenedor hasta formar una crema untuosa y extenderla sobre cada tosta, reservando algún diente entero para la decoración final. Cubrir después con lascas finas de Queso Manchego con DOP y dar un golpe breve de horno o de grill, apenas dos o tres minutos, lo justo para que el queso comience a fundirse y libere todo su aroma sin perder su carácter.
Retirar del calor y terminar cada tosta con un delicado hilo de Miel de La Alcarria con DOP, unas Nueces de Nerpio con IGP ligeramente troceadas, un diente de ajo confitado entero, unas escamas de sal, pimienta negra recién molida y unas hojas de tomillo fresco. Servir de inmediato, cuando el queso está todavía tibio y la miel se desliza sobre él, para disfrutar del contraste entre la corteza crujiente del pan, la untuosidad del ajo, el punto salino del queso y el dulzor floral de la miel. Marida especialmente bien con un vino blanco joven o con un tinto de crianza con Denominación de Origen Protegida de Castilla-La Mancha.